CARTA ABIERTA AL COMANDANTE DE LA Vta BRIGADA DE MONTAÑA - SALTA
GENERAL EMILIO JORGE LUIS RODRIGUEZ,
Con grave
preocupación por su silencio ante la propuesta de demoler el monumento que rinde homenaje a nuestros
soldados salteños de la Compañía de Ingenieros de Montaña 5, que
marcaron una página histórica y gloriosa en el combate de Manchalá,
ocurrido durante la Operación Independencia en la Provincia
de Tucumán en el año 1975, en pleno gobierno constitucional
(Perón), nos indica que nada va a hacer para que esto no ocurra.
(silencio que reviste la misma
gravedad que la opinión favorable a la
demolición del gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey).
Tal
decisión lo apartaría de las más caras tradiciones y procederes de aquellos
Argentinos
que honraron el uniforme de la Patria, y más aún, de los que lucieron las
palmas de General de la Nación.
La
subordinación y la disciplina sólo encuentran su cauce y justificación en el
cumplimiento
de órdenes reglamentarias, legítimas y sobre todo morales.
Deshonrar
la memoria de nuestros héroes, y más siendo estos soldados conscriptos que se jugaron
combatiendo valientemente contra las hordas guerrilleras del Ejército Revolucionario
del Pueblo (ERP) constituye una infamia tal que el General
Güemes no dudaría en castigar de la única manera que corresponde
semejante actitud complaciente con los dictados de los que hoy, desde el poder
político, ayer terroristas en la clandestinidad, continúan la guerra que nos
iniciaron en los 70 con otros medios: la
venganza, el odio y la mentira histórica, para lograr lo que soldados como los
de MANCHALA , se lo impidieron.
(Mal que
les pese a los actuales concejales de Salta).
Ayer fueron
los mercaderes de la muerte, que hoy necesitan de la complicidad de gente como
usted para el logro de sus fines.
¿Qué va a
hacer, General?
¿Acaso
próximamente nos sorprenderá con un desfile rindiendo honores al Che Guevara o
a Santucho?
¿Erigirá un
monumento a Tiro Fijo o Chávez en el predio de los cuarteles Salta?
Usted
está “secuestrando” un hecho histórico que honró a nuestro
Ejército, para luego hacer “desaparecer”, de la memoria de las
jóvenes generaciones de militares, el coraje, el patriotismo, el orgullo y
valentía de esos dos suboficiales y un puñado de soldados que cumplieron con su
juramento y el sagrado deber militar, y que hoy sienten un despreciable olvido
con olor a “traición”.
Con su
actitud, reniega de los soldados con mayúscula, y también de la sociedad
salteña quien los educo en los valores
de la patria.
El "retiro", antes que
la comisión de un hecho deleznable e impropio de un militar, es la
puerta grande de la dignidad que siempre está abierta para quienes prefieren el
respeto de sus semejantes y la satisfacción del deber cumplido, antes que la
lisonja de los corruptos.
Recuerde
General que “Roma no paga traidores”…Salta tampoco.

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