ERAN DOCE MAS SU JEFE, UN CABO...
BATALLA DE LAS TERMOPILAS
La batalla de las
Termópilas fue una confrontación de la Segunda Guerra Mádica en
la que se enfrentaron una alianza de griegos lideradas por Esparta y
el Imperio Persa.
La batalla duró tres días y se
desarrolló en el paso de las Termópilas en agosto del 480 a .C.
Un ejército aliado griego formado por
unos 5.000 hombres aproximadamente (según las estimaciones modernas), marchó al
norte para bloquear el paso.
El ejercito persa, que conforme
(también) a las estimaciones modernas estaría compuesto por unos 300.000
hombres, llegó al paso a finales de agosto o a comienzos de septiembre.
Enormemente superados en número, los
griegos detuvieron el avance persa durante siete días en total (incluyendo tres
de batalla), antes de que la retaguardia fuera aniquilada.
Durante dos días completos de
batalla, una pequeña fuerza comandada por el rey Leónidas I de
Esparta bloqueó el único camino que el inmenso ejército persa podía
utilizar para acceder a Grecia.
Tras el segundo día de batalla, un
residente local llamado Efialtes traicionó a los griegos mostrando a
los invasores un pequeño camino que podían utilizar para acceder a la
retaguardia de las líneas griegas.
Sabiendo que sus líneas iban a ser
sobrepasadas, Leónidas despidió a la mayoría del ejército griego, permaneciendo
para proteger su retirada junto con 300 Espartanos, 700 Tespios,
400 Tebanos y posiblemente algunos cientos de soldados más, la
mayoría de los cuales murieron en la batalla, unos 1500 hombres.
Tanto los escritores antigüos como
los modernos han utilizado esta batalla como ejemplo del poder que ejerce el
patriotismo y la defensa de su propio territorio en un pequeño grupo de
combatientes.
Se ha convertido en un símbolo de
la valentía frente a la adversidad insuperable.
NOSOTROS LOS ARGENTINOS TENEMOS
NUESTRO PROPIO EJEMPLO:
Eran doce más sus Jefes, dos
Cabos
Corría el 29 de mayo de 1975... DIA DEL EJERCITO ARGENTINO...
El
Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP), se disponía a atacar el Comando
Militar en el Monte de Tucumán, y avanzaba sigiloso por un camino secundario
para lograr la sorpresa.
Se disponían a lograr una victoria
aplastante ese día tan significativo.
Jamás imaginaron que en esa senda
unos soldaditos estaban pintando una escuelita.
Fueron sorprendidos.
Eran doce Soldados Salteños
mandados por dos Suboficiales.
En Manchalá.
Ni siquiera tenían la pretensión de
ser Militares.
Sólo cumplían las Leyes de la
República Argentina, en especial esa que imponía a los ciudadanos a cumplir con
el Servicio Militar y habían ido allí por orden de un Gobierno
Constitucional.
La
mañana del 29 de mayo de 1975 los sorprendió pintando la escuelita de Manchalá.
Un poco más tarde la historia los
puso en un brete del que todo hombre recela pues siempre tiene la duda de cómo
responderá.
Sin embargo, no dudaron,
¿Cómo iban a dudar si habían
crecido escuchando en cuentos y consejas las historias de los Infernales de Don
Martín, los que a pura lanza le guardaron la frontera norte a San Martín.
¿Cómo
iban a rehuir el combate si eran de la estirpe que le puso el pecho a cuanto
enemigo quiso asolar su tierra?.
No preguntaron, ellos, los doce
Soldados Salteños de Manchalá, cuántos eran los otros.
Solo sabían que eran muchos más que
ellos pero respondieron al plomo con el plomo y en esas horas en que jugaron
con la muerte se ganaron para siempre el mote de “Los bravos de Manchalá”.
Se enfrentaron ... casualmente ...,
y pusieron en fuga a tan grande fuerza guerrillera, cobarde como los tropas del
Che...
Un pueblo
agradecido y un Ejército orgulloso levantaron en el cuartel donde se formaron
un MONUMENTO para recordar su coraje.
Hoy, ... al Monumento
Proponen que sea demolido.
Quizás, la
demolición del monumento sea lo mejor.
Aquella
frase de Simónides que alguna vez fue tallada en una piedra en las Termópilas
quizás duró más tiempo que el Monumento a los Bravos de Manchalá, las
inclemencias del tiempo son más generosas que la bajeza de los hombres.


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